lunes, 14 de marzo de 2011

TERAPIA PARA CUERDOS

Lo siguiente es una recopilación de textos publicados en la sección terapia para cuerdos, del Heraldo de Chihuahua, que se publica los lunes de cada quincena.

Terapia para cuerdos

Lic. Carlos Alejandro Ordóñez Villegas

La insatisfacción, la rutina, la monotonía y continuo cuestionamiento de todo lo que pasa a nuestro alrededor… ¿Son buenas razones para visitar un terapeuta?
Naturalmente, los seres humanos estamos permanentemente condenados a vivir etapas de desesperación y angustia: fechas como navidad y año nuevo que invitan a la reflexión, nos hacen entrar en conflicto generalmente. Estos momentos que conocemos como desesperanza, son de los más incómodos que nos toca vivir. Como continuar con las labores cotidianas, con la pregunta a cuestas ¡qué debo hacer!
Pero vaya, no todo está perdido, se puede quizá acudir a una terapia; sin embargo lo que se necesita propiamente es pensar. El canadiense Lou Marinoff, autor del libro Más Platón y menos prozac, lo resume así: “tener problemas es normal, la congoja emocional no constituye necesariamente una enfermedad.” Entonces, ¿qué hacer?
Antes que nada debe identificarse el problema. Muchos de nuestros problemas emocionales se deben a la falta de visión en conjunto de lo que pasa, más que a una patología psicológica o problema neuronal. Esa visión de conjunto es lo que conocemos como nuestra filosofía de vida. Acaso nos preguntamos cuál es ésta y el papel fundamental que tiene en la cotidianidad, especialmente su relación con la salud y el bienestar emocional.
Nuestra filosofía guía todo el actuar propio, ya sea que seamos conscientes de ella o no. Todos indiscutiblemente tenemos una forma de pensar o de concebir al mundo, propia o tomada de otros, que condiciona la manera en que nos comportamos y enfrentamos los retos que se presentan. Pero ¿qué sucede cuando esta forma de ser entra en conflicto con la realidad?
Al entrar en conflicto su filosofía con el mundo a nuestro alrededor, debemos de tener en mente que: o adaptamos el mundo a nosotros o nosotros nos adaptamos al mundo. Estas dos posturas contrarias es lo que se debe considerar en la “terapia para cuerdos” o Consejería Filosófica.
La consultoría o consejería filosófica ha entrado en escena en los últimos veinte años, y se constituye como una alternativa a la terapia, centrándose en la idiosincrasia e ideología de cada persona a fin de adecuarla a lo que es mejor para el bienestar del asesorado. Así que ya sabe, cuando su forma de pensar entre en conflicto con las circunstancias acuda a su filósofo más cercano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario